¿Por qué hablar de estos temas?
Simple, porque no podemos ser indiferentes ante tantas
irregularidades, no es como se piensa o como se cree, alguien que denuncia
faltas de pastores, curas o infinidad de denominaciones no necesariamente es
porque tuvo una mala experiencia con estas personas, tampoco es por dañar de
manera personal a estas personas, ese no es el objetivo, aunqué en honor a la
verdad también creo que existen personas que buscan daños demasiado personales,
pero ese no es el propósito de esta columna de opinión.
La sociedad a dado un gran paso, en su momento criticar a un
cura de la iglesia católica resultaba ser hasta peligroso, el cura era visto
como el ser más puro, el mensajero de Dios en esta tierra, el que nunca se
equivocaba, pero hemos visto como algunos curas se aprovecharon de su condición
para abusar a menores, la sociedad le dio un alto a este tipo de
irregularidades macabras, no creo que poner un alto a esta situación signifique
ofensa, tampoco creo que la gente que denuncia estos hechos tenga algún
inconveniente particular con el acusado.
Si hemos avanzado en denunciar estos hechos ¿por qué no
podemos avanzar en denunciar que existen pastores que se hacen ricos con la fe?,
¿Por qué no podemos decir que existen pastores que manejan como una secta su
iglesia?, sin que las personas que denuncian estos hechos tengan que ser acusados
de herejes, o faltos a la palabra de Dios, ¿si existen curas malos por qué no pueden
existir pastores malos?.
La labor de un cristiano como tal, sin duda, está en dejar
que la voluntad de Dios se haga, estamos convencidos que su poder es infinito y
que sólo Él puede destruir algo que construyó, pero también Dios nos ha dado
cerebro, espíritu para el discernimiento, nos dio boca para hablar, manos para
escribir, ojos para ver, entonces ¿por qué no habría de utilizarlo para
denunciar acciones irregulares?
Pensemos en un Dios más poderoso que cualquier cura o
pastor, pensemos en un Jesús mucho más grande que cualquier iglesia,
destaquemos a los buenos pastores o curas que dan su vida por ayudar a la gente
en nombre de Jesús, pero también reprochemos todo acción dolosa por parte de
estos ministros que se aprovechan de su condición para dañar a los que buscan,
con el corazón, a Dios.
Porque la única verdad absoluta sólo la conoce Dios.
