lunes, 10 de noviembre de 2014

AUN HAY ESPERANZA



Despierto en ocasiones con los ojos aún llenos de sueño, intento dedicar mi primer pensamiento al amado Dios, a veces la mente es tan acelerada en su andar que intenta esquivar las acciones más importantes que necesita el alma, el espíritu, incluso la mente, busco que mi gratitud al señor no sea una actividad costumbrista, pero debo ser franco, hay días que logro conectarme con el Señor y en otras parece que nada se mueve dentro mío, esos días son frustrantes, aunque extrañamente siento como su presencia se afirma en la brisa de la mañana, en los rayos del sol o en las nubes, claras, oscuras, en el rostro de mi esposa, o en la sonrisa de mi hija, es como si Dios me abrazara con sus inmensas manos.

Siempre pensé que un buen desayuno podría darte las energías para afrontar el día, pero ahora siento que la presencia de Jesús es más importante, compartir lo poco o mucho que se tenga, agradecer y creer que ese alimento no sólo dará energías a tu organismo, sino también será parte del alimento que Dios destina a cada alma.

El sol y la temperatura parase crecer a medida que pasan las horas, empecé a disfrutar de todo el recorrido que hago desde mi casa hasta la fuente mi trabajo, no sólo viendo los paisajes creados por el amado, sino también tratando de conocer la historia que hay tras cada rostro con el que me cruzo, mujeres, hombres, jóvenes, adolescentes, niños, niñas que escucho hablar en el bus, aunque tal vez no viven una vida plena en Dios la esperanza de que sus oraciones sean escuchadas, mueven su vida y le dan tranquilidad a su futuro. 

Dios alguna vez puso en mi corazón la necesidad de entender que cada persona tiene características particulares de comunicarse con Él y que mi mente dejara de ser miope intentando forjar la existencia de una sola comunicación entre Dios y el hombre, es por esta razón que cuando veo los ojos de las mujeres que me rodean veo la esperanza de saber que Dios no es indiferente a sus necesidades, veo en la sonrisa de los niños el inmenso amor que Dios a proveído a sus padres, veo en los hombres la madurez de llevar en sus hombros el sostén de una familia, pero veo al mismo tiempo que esa madurez y esa fuerza, voluntad, no está alejada del creador.

Lamento sin duda, que el mundo este también rodeado de personas aconsejadas por la oscuridad o claridad pasajera que el diablo ofrece al hombre, pero también estoy convencido que las familias de hoy, no quieren perderse por completo de Dios, no buscan una religión como tal, buscan una esperanza y saben que solo Dios, Jesús se la puede brindar. Posiblemente estas personas estén escondidas o no quieran ser públicas, ya que los medios de comunicación estamos acomplejados mostrando todo lo malo que hay el mundo , uno podría pensar que ya no hay esperanza, que sólo los que acuden a iglesias son salvas, pero me animo a pensar que existen hombres, albañiles, taxistas, médicos, profesionales, entre otros que aman a Dios e intentan forjar una vida sin ofensas al creador, igual existen mujeres, amas de casa, profesionales, taxistas que sólo por el amor de Dios pueden dar todo ese cariño a su familia.

No todo está perdido, aunque parezca que el mundo va directo a su ruina hay una esperanza su nombre es Dios, su hijo es Jesús, ambos están presentes en este mundo, esperando que tu esperanza no sea menguante, creer en Dios, en Jesús es saber que lo imposible será realidad, es ese Dios que envió a su hijo para que una noche de invierno tocara mi puerta y se presentara como, no sólo mi salvador, sino mi amigo, el amor de vida, el pulmón y el aire que respiro.
Ánimo...