Despierto en ocasiones con los
ojos aún llenos de sueño, intento dedicar mi primer pensamiento al amado Dios, a
veces la mente es tan acelerada en su andar que intenta esquivar las acciones
más importantes que necesita el alma, el espíritu, incluso la mente, busco que
mi gratitud al señor no sea una actividad costumbrista, pero debo ser franco,
hay días que logro conectarme con el Señor y en otras parece que nada se mueve
dentro mío, esos días son frustrantes, aunque extrañamente siento como su
presencia se afirma en la brisa de la mañana, en los rayos del sol o en las
nubes, claras, oscuras, en el rostro de mi esposa, o en la sonrisa de mi hija,
es como si Dios me abrazara con sus inmensas manos.
Siempre pensé que un buen
desayuno podría darte las energías para afrontar el día, pero ahora siento que
la presencia de Jesús es más importante, compartir lo poco o mucho que se
tenga, agradecer y creer que ese alimento no sólo dará energías a tu organismo,
sino también será parte del alimento que Dios destina a cada alma.
El sol y la temperatura parase
crecer a medida que pasan las horas, empecé a disfrutar de todo el recorrido
que hago desde mi casa hasta la fuente mi trabajo, no sólo viendo los paisajes
creados por el amado, sino también tratando de conocer la historia que hay tras
cada rostro con el que me cruzo, mujeres, hombres, jóvenes, adolescentes,
niños, niñas que escucho hablar en el bus, aunque tal vez no viven una vida
plena en Dios la esperanza de que sus oraciones sean escuchadas, mueven su vida
y le dan tranquilidad a su futuro.
Dios alguna vez puso en mi
corazón la necesidad de entender que cada persona tiene características
particulares de comunicarse con Él y que mi mente dejara de ser miope
intentando forjar la existencia de una sola comunicación entre Dios y el
hombre, es por esta razón que cuando veo los ojos de las mujeres que me rodean
veo la esperanza de saber que Dios no es indiferente a sus necesidades, veo en
la sonrisa de los niños el inmenso amor que Dios a proveído a sus padres, veo
en los hombres la madurez de llevar en sus hombros el sostén de una familia,
pero veo al mismo tiempo que esa madurez y esa fuerza, voluntad, no está
alejada del creador.
Lamento sin duda, que el mundo
este también rodeado de personas aconsejadas por la oscuridad o claridad
pasajera que el diablo ofrece al hombre, pero también estoy convencido que las
familias de hoy, no quieren perderse por completo de Dios, no buscan una
religión como tal, buscan una esperanza y saben que solo Dios, Jesús se la
puede brindar. Posiblemente estas personas estén escondidas o no quieran ser
públicas, ya que los medios de comunicación estamos acomplejados mostrando todo
lo malo que hay el mundo , uno podría pensar que ya no hay esperanza, que sólo
los que acuden a iglesias son salvas, pero me animo a pensar que existen
hombres, albañiles, taxistas, médicos, profesionales, entre otros que aman a
Dios e intentan forjar una vida sin ofensas al creador, igual existen mujeres,
amas de casa, profesionales, taxistas que sólo por el amor de Dios pueden dar
todo ese cariño a su familia.
No todo está perdido, aunque
parezca que el mundo va directo a su ruina hay una esperanza su nombre es Dios,
su hijo es Jesús, ambos están presentes en este mundo, esperando que tu
esperanza no sea menguante, creer en Dios, en Jesús es saber que lo imposible
será realidad, es ese Dios que envió a su hijo para que una noche de invierno
tocara mi puerta y se presentara como, no sólo mi salvador, sino mi amigo, el
amor de vida, el pulmón y el aire que respiro.
Ánimo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario